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Abordaje de la salud mental en el trabajo: un imperativo actual

Abordaje de la salud mental en el trabajo: un imperativo actual

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han llamado a adoptar medidas concretas para abordar los problemas de salud mental en el entorno laboral, tras la publicación del Informe Mundial de Salud Mental de la OMS, en junio de este año.

Entre los hallazgos reportados en el informe, se estima que cada año se pierden 12.000 millones de días de trabajo debido a la depresión y la ansiedad; y datos recientes señalan que la pandemia provocó un aumento del 25% en los cuadros de ansiedad y depresión general en la población, lo que puso de manifiesto la necesidad de contar con herramientas y políticas para lidiar con el impacto de una pandemia en la salud mental de las personas.

¿Y qué ha pasado en Chile? De acuerdo con los datos arrojados por el Termómetro de Salud Mental en Chile (ACHS & UC, septiembre 2021), un 19% de la población encuestada exhibió síntomas moderados a severos de depresión, con una mayor prevalencia en mujeres. Por otro lado, un 25% de los encuestados reportó síntomas moderados a severos de ansiedad, nuevamente con mayor prevalencia en mujeres. Por otro lado, un 12% de los encuestados tendría un consumo riesgoso de alcohol, existiendo una mayor prevalencia de esta conducta en hombres. Estos porcentajes se explicarían tanto por la pandemia, como por otros determinantes sociales y laborales más estables y frecuentes en nuestra sociedad.

Considerando estas cifras, el abordaje de la salud mental es una prioridad, y las organizaciones pueden actuar como comunidades que cuiden de sus trabajadoras y trabajadores. Si bien el trabajo, por su naturaleza, genera exigencias, también entrega recursos que nos ayudan a cuidar nuestro bienestar emocional (estabilidad y salario, reconocimiento, propósito, etc.). En el informe de la OMS/OIT se entregan recomendaciones para hacer frente a los riesgos para la salud mental, con énfasis en el abordaje de la gran carga de trabajo, los comportamientos negativos y otros factores que generan angustia en el trabajo. Además, por primera vez, se recomienda la formación de los directivos para que participen de la prevención de entornos laborales estresantes que podrían impactar en la salud de trabajadores y trabajadoras.

En la experiencia de MIDE UC Organizaciones, un camino posible es la estrategia articulada de ambientes laborales positivos. Esto requiere dedicación y movilización de recursos, pero hay que considerar que sus beneficios no son solo para los equipos, sino que también para un mejor desempeño organizacional. Las áreas de gestión de personas y/o administración pueden ir co-construyendo una agenda de acciones para promover ambientes saludables, con actividades como:

  • Identificar cuáles son los aspectos de la vivencia laboral que generan desgaste y/o estrés entre los colaboradores, ya sea a través de encuestas, grupos focales, revisión de estadísticas de causas de ausentismo, etc., para así generar un plan de acción focalizado y pertinente a las necesidades actuales de dicha organización.
  • Un aspecto que fue muy perjudicado en pandemia fue el equilibrio entre trabajo y vida personal, y aún no está del todo resuelto. Sin embargo, la experiencia indica que potenciar este equilibrio puede traer muchos beneficios. Pero, ¿cómo trabajar esta dimensión? Hay múltiples acciones, siendo algunas de ellas la gestión de límites que permita garantizar, a través de políticas a nivel central, que los colaboradores tengan un margen adecuado para separar el trabajo de su vida personal o familiar, y que a su vez cuenten con el apoyo de la organización. Además, se pueden incorporar beneficios para que las personas puedan desconectarse del trabajo, como convenios con gimnasios o centros de bienestar, o la realización de pausas activas en el lugar de trabajo.
  • En cuanto al bienestar emocional en el equipo de trabajo, se pueden desarrollar talleres e instancias de autocuidado, brindando orientación sobre cómo interactuar de manera más positiva con compañeros, jefaturas, clientes y usuarios, y entregando herramientas para intervenir a tiempo las posibles fricciones que puedan desencadenar en conflictos a futuro.
  • Como instancias más generales, se sugiere desarrollar charlas abiertas sobre temas como la importancia del descanso, los beneficios de la actividad física, cómo gestionar situaciones de tensión o estrés, entre otras, donde el foco sea que las personas tomen conciencia de las situaciones a las pueden estar expuestas, para que tengan herramientas concretas para abordarlas de mejor manera.
  • En caso de temas de salud mental más complejos, puede considerarse también establecer un programa de asistencia a cargo de profesionales expertos en el área que actúan como facilitadores para trabajar junto a quienes presenten dificultades.

Los desafíos son muchos, no obstante, generar un acercamiento estudiado y planificado para las mejoras a los ambientes laborales traerá importantes beneficios no solo para construir mejores lugares de trabajo, sino que también para contribuir a una mejor sociedad para todos y todas.

Más información sobre la estrategia OMS y OIT en: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_856931/lang–es/index.htm?fbclid=IwAR30RtEiHmET15L06GDL7P0ITu9nd-BdtbwYFPnX1GAy0qXGxhc9dgZWnFY

¿Y cómo está tu organización en variables de salud mental? Si quieres conocer más de cómo medir variables de salud mental en el trabajo, escríbenos a fzapata@uc.cl